sábado, 15 de diciembre de 2012

Como nunca, como siempre.


Digamos que a día de hoy sigo escupiendo los restos de aquello que llamabas amor; sigo arrastrando los despojos de esas cadenas de las que no logro deshacerme. Supongo que acertaría al decir que de poco te importa ya todo esto, que quizás ni siquiera recuerdes mi nombre.

Pero se hace inevitable mirar hoy el calendario y que mis ojos no vomiten tu recuerdo en forma de dolor. 
Porque hoy, querida, vuelve a sonar la misma canción. Esa irritante sucesión de notas que siempre nos enseñó la recompensa de avanzar; la misma que hoy me susurra a gritos que ya no estás. Quizás por eso el reloj camina despacio sobre cada uno de esos acordes; puede que el tiempo sólo quiera demostrarnos que no hay más olvido del que él nos permite.

Sólo espero que frío del invierno congele tu melodía, y que ésta se deshaga lentamente a la sombra de cualquier primavera.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Caminando de puntillas, para no romperlo más.


¿Por qué aún sientes dentro de tu pecho todos los latidos de mi cuerpo? 
¿Por qué no dejo de sentir que todavía formas parte de mi piel? 
¿Por qué decides que te quieres volver loca cuando yo me he vuelto cuerdo? 
¿Por qué intentamos avanzar mirando de reojo lo que pudo ser? 
¿Por qué las cosas que arreglamos al besarnos las rompemos con palabras? 
¿Por qué siempre que digo "adiós" el corazón me dice "inténtalo otra vez"? 
¿Por qué parece que sólo nos entendemos con las luces apagadas? 
¿Quién diablos sabe calcular bien la distancia que debemos mantener? 

¿Por qué es tan raro, el amor siempre resiste mucho más de lo que dura? 
¿Por qué hay cuestiones en mi piel que sólo puede respondérmelas tu piel? 
¿Por qué si vuelves a mandarme algún mensaje aún se me rompen las costuras? 
¿Por qué hacemos cosas que juramos que no llegaríamos a hacer? 
¿Por qué si aún sientes lo de antes tus ojos me dicen "ya no me haces falta"? 
¿Por qué si siento lo de siempre no me atrevo a decirte "quédate"? 
¿Por qué será que la felicidad ya nunca nos devuelve la llamada? 
Creo que llamaré a esta canción "las cosas que no pude responder". 

El corazón, es un alumno limitado que nunca aprende. 
El corazón, siempre la misma asignatura para septiembre.
El corazón, que sale a caminar con los cordones desatados. 
El corazón, serán los restos de un tal vez que no ha cicatrizado. 
El corazón, parece ser que está empeñado en que lleguemos tarde.
El corazón, que ya está acostumbrado a caminar 
sobre el alambre.





Te podría decir que durmieras conmigo esta noche, pero luego vendría la excusa y su hermano gemelo el reproche.
Te podría decir cómo dueles, pero te confieso que ya estaba esperando que algo me sacara la piel de los huesos.
Te podría decir que mañana veremos el modo, pero nunca te quedas conmigo ni tampoco te marchas del todo.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Do you remember me?


"Recuerdo estar tumbada a su lado en la cama y creer en todas las mentiras que decíamos para calmarnos, cómo si fueran un bálsamo. 
Recuerdo también el baile de las prendas tiradas en el suelo y sus zapatos, mucho más grandes que los míos, a los pies de mi cama. 
Recuerdo todo aquello, lo que no era su nombre."

martes, 27 de noviembre de 2012

Cuentos para no dormir.

La llamé durante horas. Agonicé a la espera de su voz entre aquellos tonos atroces que me destruían, tras repetir el mismo número una y otra vez. La busqué en todos esos lugares que solía frecuentar, también en los que no. Grité su nombre por cada rincón hasta quedarme sin aliento. Recorrí la ciudad tantas veces que las farolas dejaron de alumbrar mi camino. Había desaparecido.
Intenté convencerme de que era imposible, no podía haberse marchado. Quizás dejé algún rincón sin escrutar, quizás su móvil se apagó, quizás salió de la ciudad y no dijo nada a nadie. Quizás...

Fue entonces cuando comprendí que no se había marchado, ni siquiera se había movido de donde estaba.Todo había terminado. Sin explicaciones, sin "tenemos que hablar", sin despedidas, ni discusiones, sin una nota que dijese que su partida era inminente, que no intentase detenerla.
Se había ido para siempre, sin decir siquiera adiós. Había borrado de un zarpazo la mitad de su vida, y había dejado un enorme hueco en blanco en la mía.

Desde entonces malgasto los restos de mi soledad cada día frente a su ventana, esperando por ver su sonrisa pasar de la mano de cualquiera.



Lo más duro no fue perderla, fue aceptar que no volvería.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Ella en vela pasa las horas...

Aquella noche lloró hasta que su cuerpo, totalmente exhausto, renunció por un instante a su agonía y descansó en la inmensidad de aquella cama, tan vacía comos sus esperanzas. El dolor la había vencido.
Se desvanecieron entonces los sueños, junto con las ilusiones. Ni rastro quedó de aquella fe ciega que, en otros tiempos, puso en el amor.
La ensordecedora soledad que ahora sumía su vida solo dejó pequeñas pinceladas de todos aquellos momentos, que fueron luz. Momentos que hoy nublaban su cielo, a la vez que su mirada.

Ella le entregó su vida a cambio de que se quedara. Él desmintió sus promesas y se fundió con el horizonte.
Sabía que su partida jamás conllevaría su regreso. Que él no necesitaría el calor de su aliento, porque cualquier otro abrigaría el tiritar de sus labios. Que aquellos ''te quiero'' no volverían a estar precedidos de su sonrisa. Que para él ya no sería más que un pasado difuso, en la mente de alguien quien olvidó mucho antes de tener qué recordar.




...and I wonder if you ever stop to think: ''I lost her.''

domingo, 18 de noviembre de 2012

Eran tiempos dorados, un pasado mejor.

Mi cuerpo yacía enterrado en el barro de una cuneta, borracho de aquellos besos envenenados que otros escupieron sobre él.
Lo poco que recuerdo no va más allá de una silueta, un destello de luz, y unos susurros que prometían no abandonarme jamás. Y aún así, a día de hoy, no podría asegurar que no hubiese sido un sueño.

Cuando desperté ya era presa de su sonrisa, del caminar de sus dedos por mis mejillas, del sonido de sus te quieros.
Ella me invitó a caminar, yo agarré su mano y bailamos cada noche bajo la luz de las estrellas. Gritamos en silencio. Saltamos por encima de cualquier palabra que tuviese la vaga intención de dolernos. Subimos tan alto que incluso el suelo tuvo celos del viento que nos rodeó. 
Y caímos...

Aún sigo buscando los pedazos perdidos en los que me partió aquella caída, en el fondo de cada botella del bar donde dijo Siempre.
Sigo consumiéndome noche tras noche porque, aún a veces, creo verla entre el humo de mis caladas, entre los fríos vacíos que dejó en mis sábanas.




"Escarbó tan profundamente en los sentimientos de ella, que buscando el interés encontró el amor, porque tratando de que ella lo quisiera terminó por quererla."

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Que he pasado la vida, sin saber que la espero.

Casi sin querer, me di cuenta de que había pasado mi vida esperando por ella.
Esperé a que cruzase aquella calle y se acercase su sonrisa, cada mañana.
Esperé cada tarde el sonido de aquella luz intermitente que decía que volvía a querer saber de mí.
Esperé impaciente aquel beso que nos uniría.
Esperé su vuelta, todas aquellas veces que se marchó de mi lado.
Esperé siempre que su tiempo dejó de ser suficiente para aclarar sus preferencias, y le cedí, sin pensarlo, todo el que yo poseía. 
Esperé aquel mensaje esperanzador, que me permitiese volver a sus brazos.
Esperé entre sollozos su regreso, siempre que subió en ese autobús.
Esperé sus respuestas, las noches en que las lágrimas nublaban mi vista.
Esperé ese futuro que soñábamos, cada vez que nuestros dedos jugaban a entrelazarse.
Esperé aquel golpe de suerte que cambiaría por completo nuestras vidas.
Esperé ante sus miedos, sus dudas y sus inseguridades.
Esperé en el suelo, de rodillas, suplicando no perderla una vez más.
Esperé cuando el brillo de sus ojos desapareció, y sólo veían oscuridad.
Esperé todas aquellas veces que su orgullo y su carácter estuvieron por encima de mí.
Esperé, aferrada al tenue destello de cualquier luz, a que pudiese ver todo aquello que intenté demostrarle cada día.
Y, aún hoy, sigo esperando desde el instante en que el destino decidió que la amistad fuese el único trato a recibir de su parte.

Quizás me equivoque. Quizás sólo sea una incoherente manera de tirar mi vida a la basura. Quizás un día la frustración se apodere de mí. Quizás esté cometiendo el peor error de mi corta existencia, condenándome con ello a un fatal desenlace. Quizás toda la impotencia contenida desbordará impredeciblemente en cualquier momento, y sólo podré desear mi muerte. Quizás me arrepienta. Quizás llegué al límite de esta espera. Quizás no.

Aún así, después de andar sobreviviendo a base de latidos cansados e irregulares durante todos estos años, no podría abandonar mi espera.

Puede que sea cada segundo invertido en esa lucha el que me mata poco a poco, pero fue también uno de ellos quién me dio la vida.





Mírame y vuelve a sonreír, que sino, 
yo no comprendo nada.


lunes, 29 de octubre de 2012

Quédate...

"Cada tarde se observaban sin mirarse, desde lejos. Ella se cepillaba el pelo mientras él daba de beber al caballo.
Luego, al caer el sol, se marchaban sin decirse nunca nada.
A él lo tomarían por loco si hablara de ella, y a las sirenas les estaba prohibido hablar con humanos."




martes, 25 de septiembre de 2012

She's the one.

Lo primero. Lo último. Lo único.






Quizás, cuando lo entiendas, sea demasiado tarde...


lunes, 24 de septiembre de 2012

Lo más lejos, a tu lado.

Todos tenemos miedo. Independientemente de nuestra edad, raza o sexo. Es completamente inevitable sufrir algún miedo en cualquier etapa de la vida. Miedo a la oscuridad, a las miradas observadoras de la gente, al dolor, al qué dirán, al compromiso, al abandono, a las infidelidades, a las mentiras, a las palabras largas, o al más absoluto silencio. Cualquier hecho, situación o palabra puede derivar en un miedo atroz.
Hay quienes, con el tiempo, se deshacen de sus miedos. Otros luchan contra ellos. Hay quien se rinde y asume vivir con ellos. Algunos los dejan estar. Y otros tantos viven en un miedo constante.

Desde niña he escuchado decir a mi padre que el miedo es algo libre y cada uno toma el que quiere. Pero no es fácil acabar con un miedo que te atormenta y te persigue cada día. Yo conviví con uno de ellos, quizás demasiado tiempo. El miedo a perderle.
No importa lo feliz que fuera a su lado, siempre temí el día en el que ya no estuviera conmigo. Y en cada palabra, en cada gesto, en cada hecho, yo sólo veía un intento de abandono, una posibilidad de seguir sin mí... Una visión errónea de la realidad.
Fue ese mismo miedo a su partida quien, poco a poco, la alejaba de mi cada día. Terminó sucediendo lo evidente, y se marchó. Y, mientras su figura se fundía en el horizonte, me juré a mi misma una infinidad de veces que no volvería a tener miedo nunca más.

Por suerte, aquellas manos, a las que nunca he merecido, volvieron para levantarme una vez más, para darme otra oportunidad. Sentirlas de nuevo me hizo volver a la vida. Esa vida que su misma partida me quitó. Al igual que yo, ellas también temblaban, supongo que por el miedo a la posibilidad de volver a hacernos daño... Pero esta vez no sería así, ya no. Las agarré con todas mis fuerzas y, sin opción a mediar palabra alguna, comenzamos a correr.

Desde entonces no camino a más distancia de la que marca su sombra, por si el miedo vuelve a por nosotras tener cerca sus manos, y correr... Para que nunca más vuelva a alcanzarnos.



Heureux, heureux à en mourir.

Quand il me prend dans ses bras, 
Il me parle tout bas,
Je vois la vie en rose.

viernes, 21 de septiembre de 2012

jueves, 20 de septiembre de 2012

Always...

Cosí mis talones a su sombra, para no separarme nunca del olor de sus abrazos. Prometí construir caminos en cada recorrer de mis dedos por su espalda. Cerré todas mis puertas y, a sus pies, dejé las llaves de aquellos cerrojos. Posé mis sueños sobre su felicidad sujetándolos con ilusiones, por si volvía el pasado a soplar sobre ellos. Dormí a su lado cada noche, incluso aquellas en las que fueron demasiados los kilómetros. Planté en la tierra de sus curvas los mejores de mis deseos. Y veneré cada una de sus sonrisas, en el altar de mi felicidad.
Quise regalarle el firmamento en el preciso instante en que prometió la eternidad de una vida compartida, pero sólo pude ofrecerle un corazón desgastado, una caja repleta se sueños, un puñado de sonrisas, y los mejores momentos del resto de mi existencia. Aún así, me prometí conseguirle lo imposible, manteniendo siempre su felicidad por encima de la de cualquiera, incluso de la mía propia. Sin importar el precio.




Ahora, cuanto más pasan los años, más fuerte agarro su mano. Por si el miedo nos hace correr, que al menos nos pille preparados. Y si tengo que caer mientras camino a su lado, que sea ella quien me levante, quien me diga que todo ha pasado. Mientras tanto, no importa por dónde me lleve, la seguiré con los ojos cerrados...

martes, 18 de septiembre de 2012

Cartas desde el círculo polar.

¿Sabes esa sensación de la que hablamos el otro día? ¿Esa sensación de guardar algo muy grande en un lugar muy pequeño y sentir que crece por momentos, sentir que no puedes contenerlo mas, pero aún así sigue haciéndose más grande? Pues hoy lo he notado crecer, no es nada nuevo, cada día lo hace. Pero hoy ha sido diferente, hoy ha sido algo fuera de lo normal.
Y es extraño, porque duele, pero a la vez me encanta. Duele porque no se puede guardar algo enorme en un espacio reducido, y no hablo solo de un dolor emocional...  Hablo de dolor físico, no se como lo has logrado, pero esto se ha hecho tan grande que cada vez que me abrazas y me dices que me amas, que soy la mujer de tu vida y que quieres casarte conmigo, de repente siento una presión muy fuerte a la altura del corazón, como si se encogiera y se hiciera minúsculo para luego latir y estirarse al máximo. Y es increíble y extraño al mismo tiempo, porque cualquier sentimiento está localizado en nuestro cerebro y no en el corazón.... Y sin embargo a mi se me estremece si me miras a los ojos y me sonríes diciendo que soy preciosa.


Así que podría confesarte que te amo hasta tal punto que me duele, porque no estaría mintiendo. Al igual que si te contase algún día que estoy loca por ti. Porque quizá no te lo diga nunca, pero cualquier cosa que me pidieras la haría con los ojos cerrados, sin pensarla, sin reparar en consecuencias. Hay quien lo considere una fe ciega, pero en realidad sólo estoy enamorada de ti, hasta puntos inimaginables.
Y lo sé porque eres lo primero, lo último, lo único. Porque siempre has estado por encima de todo y de todos, y seguirá siendo así a pesar de que sea o no correcto, o sensato. Porque me da igual que piensen, hagan o hablen los demás, no me importa lo que opinen. Porque para mí solo estás tú. Y no me importa lo demás, porque sé que a tu lado no hay imposibles.


Porque nunca he encontrado el significado exacto de la palabra amor, ni diccionarios, ni enciclopedias, ni siquiera Internet. Puede que ni siquiera creyera realmente en ella. Pero si hoy alguien me pidiera la definición de esa palabra, no dudaría ni una décima en responder. Porque amor eres tú. Es cuando me miras, cuando me rozas la mano, cuando me acaricias, cuando me besas, cuando me abrazas, cuando me guiñas un ojo, cuando me desnudas, cuando huele a ti, cuando me matas a cosquillas, cuando me haces rabiar, cuando te enfadas, cuando me pides perdón, cuando prometes que será para siempre, cuando te quieres casar conmigo, cuando soñamos con nuestra boda y unos niños corriendo por una casita en la montaña, cuando dices que me amas, cuando pasas la noche desnuda abrazada a mi, cuando me llevas de la mano, cuando consigues que casi llore de la risa, cuando te echo de menos a rabiar, cuando deseo que vuelvas por encima de todo, cuando me das sorpresas que me dejan sin palabras, cuando te acurrucas en mi, cuando me animas en los mejores momentos, cuando dices que también eres mi mejor amiga, cuando escucho tu corazón latir y siento que realmente ahí es donde quiero estar toda mi vida, pegada a ti.
Y no quiero despegarme de ti nunca. Eres lo mejor que me ha pasado, la mejor persona que he conocido. Y yo... Yo soy la idiota más afortunada de toda la tierra. Y quiero seguir siendo esa idiota con la mejor persona del mundo al lado, toda mi vida. Por eso voy a quedarme siempre a tu lado, pase lo que pase, te lo aseguro.
Porque te amo princesa, te amo tanto que no te haces ni una pequeña idea... Porque nada será nunca suficiente para demostrarlo. Pero aún así, seguiré intentándolo toda mi vida, para que algún día puedas comprenderlo y, sobre todo, para que nunca lo olvides.


Siempre preciosa, lo prometo.



Te adoro.






La suerte que besó mi libertad...

domingo, 16 de septiembre de 2012

Yo, que nunca lloré por nadie...


Entre tanta ida y venida, conocí casi a todas las edades de la soledad, me salió un callo justo donde palpitan las emociones y me fue cada vez mas difícil demostrar lo mucho que me dolía seguir sufriendo.

Un buen día, cuando ya había abandonado toda esperanza de sentir y hacer sentir que sentía, apareció ella. Ella, que todo lo hizo sin saber que lo hacía. Ella, que todo lo cambió sin querer. En cuanto la vi, automáticamente empecé a descubrir el sabor amargo y salado del llanto. Porque la he llorado. La he llorado mucho y, como siempre se llora, a demasiada distancia. Bajo la lluvia, mezclando mis lágrimas con las del cielo, desde el cierre derrotado de cualquier bar o bajo la media apertura de su ventana, da igual. La he llorado como nunca lloré a los que creía conocer. La he llorado por ese futuro que yo tendremos. La he llorado por ese pasado que dejamos pasar. La he llorado hasta quedarme sin aliento. Y la sigo llorando por lo que no pudo ser, incluso por lo que nunca será.

Sé lo que estarás pensando. Que estoy enfermo. Que no la conozco de nada. Que no hemos cruzado más de dos palabras y un precio. Pero es que, en ocasiones, la nostalgia es tan caprichosa que no necesita argumentos para doler. Se pueden echar de menos amores que jamás ocurrieron. Se pueden extrañar situaciones que no llegaron a pasar. De hecho, si nunca te ha ocurrido, eso es que nunca has querido por encima de tus posibilidades. Y si no has querido por encima de tus posibilidades, tu corazón no ha pasado de ser un órgano muscular hueco que impulsa sangre.

Eso es lo que pasa. Que la echo de menos. En toda su ausencia. Hasta decir basta. Añoro esos paseos que nunca dimos por el parque. Añoro esos besos que jamás me dio. Esas risas tontas que no nos echamos. Esa canción que nunca escuchamos juntos después de no hacer el amor.

Tengo que volver con ella antes de morirme del todo.
Tengo que volver con ella hasta el punto en el que dejó de poder ser.

Y volver a empezar juntos... Por primera vez.


I'm waiting for you.


Perdía su silueta a cada grito en silencio de nuestros corazones. Intenté seguirla y jamás perderla de vista, tal y como habíamos prometido. Pero nuestro cielo se alejaba a medida que aumentaban las heridas por los años. Y siempre intentamos cicatrizar, erróneamente. Porque las heridas cerraban, pero el dolor persistía…
Nos hicimos más viejos, más fuertes. Soportamos nuestras cargas con la fuerza de titanes. Pero nada es para siempre. Y la ilusión, resquebrajada, pedía clemencia a gritos, mientras veía a los sueños hundirse en la más absoluta oscuridad.

Y aquellas manos que en tiempos mejores acariciaron todos mis lunares, dejaron resbalar de entre sus dedos aquel hilo que un día fue cadena, que ataba nuestros corazones.

Desde entonces sueño con despertar cada día con el olor de su sonrisa, con el sonido de sus manos, con el sabor de su voz susurrándome al oído. Y, justo en ese momento, detener el vago caminar de todos los relojes que se precien a observarnos. Y desechar todo aquello ajeno al grito de las miradas sostenidas por el leve movimiento de la más perfecta de sus curvas…

sábado, 15 de septiembre de 2012

Cap ou pas cap?


Aquel día el golpe del portazo a sus espaldas sonó peor que la más cruel de las palabras. Corrí tras ella tanto tiempo, que llegué a perder la razón por el camino. Pero, por más que intentase forzarla, aquella puerta se había cerrado para siempre. Ella no volvería.

Hoy he vuelto a despertar, buscando su olor en la almohada, creyendo que la encontraría entre mis sábanas. Y por más que busco su sonrisa entre la gente, por más que crea ver su silueta en la vuelta de cada esquina, todo queda reducido a cenizas. A sueños, de los que despierto esperando encontrar la manera de regresar a ese primer beso, y prometerle en ese mismo momento que nunca la dejaría marchar.

Mientras tanto, seguiré esperando en el mismo lugar donde me dejó, para que sepa dónde encontrarme si algún día decide volver. Allí he dejado mis ilusiones, mis promesas, mis esperanzas, mi tiempo, y todos los pedazos de aquel futuro que siempre quisimos tener.