domingo, 16 de septiembre de 2012

I'm waiting for you.


Perdía su silueta a cada grito en silencio de nuestros corazones. Intenté seguirla y jamás perderla de vista, tal y como habíamos prometido. Pero nuestro cielo se alejaba a medida que aumentaban las heridas por los años. Y siempre intentamos cicatrizar, erróneamente. Porque las heridas cerraban, pero el dolor persistía…
Nos hicimos más viejos, más fuertes. Soportamos nuestras cargas con la fuerza de titanes. Pero nada es para siempre. Y la ilusión, resquebrajada, pedía clemencia a gritos, mientras veía a los sueños hundirse en la más absoluta oscuridad.

Y aquellas manos que en tiempos mejores acariciaron todos mis lunares, dejaron resbalar de entre sus dedos aquel hilo que un día fue cadena, que ataba nuestros corazones.

Desde entonces sueño con despertar cada día con el olor de su sonrisa, con el sonido de sus manos, con el sabor de su voz susurrándome al oído. Y, justo en ese momento, detener el vago caminar de todos los relojes que se precien a observarnos. Y desechar todo aquello ajeno al grito de las miradas sostenidas por el leve movimiento de la más perfecta de sus curvas…

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