miércoles, 24 de julio de 2013

Si tú me dices ven, lo dejo todo...

Quizás le dimos demasiada importancia a los porqués sin plantearnos el cómo. Pero, ¿cómo explicar sentimientos con palabras? Las limitaciones del lenguaje son las que hacen que demostrar sea la única forma de expresar aquello, imposible de ser dibujado con letras.

Aún así intentaré hacerte comprender que tengo grietas hasta el alma de tanto echarte de menos.
Que se me ha congelado el verano desde que no somos. Y no sabes cuánto frío hace en esta habitación.
Que si tuviera que echar esto a suertes, plantaría una margarita que siempre dijera que sí.
Que si tuviera que alojar un eco en mi memoria sería el de tu risa.
Que no me importa el tiempo, sino la intensidad. Y pienso hacerte gritar de felicidad y placer a partes iguales.
Que lo único que  te prohibiría, es toda esta distancia, y el aire que corre entre las dos.

Podría acostarme con miles de personas, pero sólo quiero levantarme contigo.
Y no sabes como quisiera secuestrarte una vez al mes, para retenerte en el escondrijo secreto de mi cama. Y confesarte a besos que si tuviera que ser planeta, tú siempre serías mi estrella.
Y perder la cuenta de tus lunares, y volver a empezar, una y otra vez.

Que si te cansas paramos, y te doy de respirar. Que si caemos te abrazo, y te enseño por donde queda la estrella polar.
Y si nos abandona la suerte, te pintaré tréboles por el camino. Y si se nos escapa el tren, te subo a hombros y te llevo yo al destino.
Que si se te acaba la magia, te escribiré libros de hechicería y conjuros a la luz de tu sonrisa.
Porque si tengo que tropezar con algo, quiero que sea contigo. Porque llevo esperándote demasiadas vidas,  y no voy a dejarte escapar.
Que si tuviera que prometerte algo, aquí y ahora, sería un parasiemprejamás.

Déjame ser contigo.



…Pero dime ven.

No hay comentarios:

Publicar un comentario