Quizás
le dimos demasiada importancia a los porqués sin plantearnos el cómo. Pero,
¿cómo explicar sentimientos con palabras? Las limitaciones del lenguaje son las
que hacen que demostrar sea la única forma de expresar aquello, imposible de ser
dibujado con letras.
Aún
así intentaré hacerte comprender que tengo grietas hasta el alma de tanto
echarte de menos.
Que
se me ha congelado el verano desde que no somos. Y no sabes cuánto frío hace en
esta habitación.
Que
si tuviera que echar esto a suertes, plantaría una margarita que siempre dijera
que sí.
Que
si tuviera que alojar un eco en mi memoria sería el de tu risa.
Que
no me importa el tiempo, sino la intensidad. Y pienso hacerte gritar de
felicidad y placer a partes iguales.
Que
lo único que te prohibiría, es toda esta
distancia, y el aire que corre entre las dos.
Podría
acostarme con miles de personas, pero sólo quiero levantarme contigo.
Y no
sabes como quisiera secuestrarte una vez al mes, para retenerte en el
escondrijo secreto de mi cama. Y confesarte a besos que si tuviera que ser
planeta, tú siempre serías mi estrella.
Y
perder la cuenta de tus lunares, y volver a empezar, una y otra vez.
Que
si te cansas paramos, y te doy de respirar. Que si caemos te abrazo, y te
enseño por donde queda la estrella polar.
Y si
nos abandona la suerte, te pintaré tréboles por el camino. Y si se nos escapa
el tren, te subo a hombros y te llevo yo al destino.
Que
si se te acaba la magia, te escribiré libros de hechicería y conjuros a la luz
de tu sonrisa.
Porque
si tengo que tropezar con algo, quiero que sea contigo. Porque llevo
esperándote demasiadas vidas, y no voy a
dejarte escapar.
Que
si tuviera que prometerte algo, aquí y ahora, sería un parasiemprejamás.
Déjame
ser contigo.
…Pero
dime ven.

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