domingo, 10 de noviembre de 2013

Da una tregua a la razón, deja que hable el corazón.

Se han secado las hojas de mi calendario, y ahora caen por tus desaires. Tu frío me hizo hielo y soy pedazos tras golpearme. Eres invierno. Toda la tormenta que ha arrasado con lo poco que ya no tengo.
Hace tiempo que dejó de importarte lo que sentía,  hace tiempo que eras consciente de que me destruías. Pero no voy a mentir, sigo aquí. En medio de esta nada, que crece sin remedio. En mitad de este todo, que me hunde aún sin quererlo. Sigo aquí, sin saber qué espero. Sigo aquí, porque resuenan aún en este vacío los ecos de tus “te quiero”.

Me planté delante de la verdad, y confié en todas tus mentiras. Supongo que siempre guardé la esperanza de que tú no me destrozarías. Pero sigo aquí, aún así, aquí sigo. Y en una mano sostengo todos los buenos momentos, y en la otra la cruda posibilidad de que ninguno fuese cierto. Pero mi balanza nunca se inclina, porque se descalibró del dolor y ahora sólo marca “Ruina”.

Ahora sólo espero una llamada que me diga que nada ha sido cierto, que sólo fue una pesadilla. Un mensaje, una carta, una intención, de reaparecer en mi vida para pedir perdón. Una disculpa que demuestre arrepentimiento;  una súplica de poder tener un momento para decir “lo siento, te quiero, te espero, tienes para ti mi vida, voy a guardar nuestros momentos y a pelear por volver a tenerlos.”

Pero nada de eso llega, al igual que nuestros sueños. Sólo me queda esta agonía de no tener certeza de realidad de mis recuerdos. La huella de tu falso abrazo, y todos esos días, que ya nunca serán buenos. Los amaneceres en los que no volveré  a ver tu sonrisa a mi lado, los días en que habríamos pateado el mundo con tan sólo unir nuestras manos. Sólo me quedan rotos y esperanzas vacías, planes de futuro emborronados con el dolor de tus mentiras.

Aún así guardaré mis pedazos, los restos esparcidos que quedan de mi vida, por si algún día, en sueños, tu sonrisa vuelve a doblar la esquina. Por si algún día, amor, comprendes que siempre fui yo la mujer de tus días. Por si un día no soportas el dolor de mi partida, y decides luchar sin oportunidades, hasta dejarte la vida.



"Y cuanto más intensamente ames, más intenso será el dolor futuro."


Hoy escribo usando por tinta el dolor y mi sangre. 
Es el único medio que me queda para poder explicarte,
que aún me muero de ganas de tenerte delante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario